Ciertamente, hay que estar vivo para ver cosas. Resulta ahora que por ahí anda un sujeto llamado José Lino Abreu haciendo la obra propia de los irresponsables. Supongo que este melindroso es una de esas caricaturas políticas que nos gastamos en los partidos políticos dominicanos.
Resulta que este individuo, a quien no conozco, ni me interesa conocer, anda por ahí desparramando su diarreica producción mental, diciendo que yo he sido juramentado como parte del equipo de campaña de las aspiraciones del ex presidente dominicano, Hipólito Mejía. ¿La intención? Ni idea.
Este elemento, que presumo es perredeísta, y pertenece a uno de esos grupúsculos internos que se disputan entre ellos quién es más agresivo en su empeño por destruir esa organización política, ha echado a correr esa bola entre sus mismos compañeros de partido.
Lo penoso es que la tara mental de este sujeto no le permitiera entender que ese jueguito rastrero puede usarlo con quien mejor le parezca, menos conmigo. Si por algo se me conoce a mí en el ejercicio de este oficio tan incomprendido y mal pagado, es por mi verticalidad e implacable opinión acerca de los partidos y los políticos nuestros. Claro, dije políticos, no zafaconeadores de conveniencias personales que se cobijan en las organizaciones en búsqueda de sus canonjías, y nunca jamás por ayudar al país y la colectividad toda. Por eso está nuestra nación en las condiciones en que se encuentra. Esa es la obra de los pelafustanes, logreros y oportunistas que se anidan en el seno de los partidos abanderándose de supuestos principios y preocupación por el país.
Dígame usted: ¿Cómo puede uno fiarse de un supuesto político que anda por ahí echando a correr irresponsabilidades y elucubraciones mal intencionadas? Si mal no estoy informado, creo que este mismo sujeto es el que alguna vez se desempeñó como uno de esos vicecónsules come cheques en Boston de los tantos que históricamente hemos tenido en el servicio exterior.
Lo único que me resta decirle a este sujeto, es que el jueguito de las especulaciones, las falacias y las mentiras puede jugarlo con quien está acostumbrado, no conmigo. Por lo menos eso espero entienda.









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