Las diferentes clases de lechuga y verduras de hojas verdes contribuyen a disminuir el riesgo del cáncer, en especial el del estómago. También puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, el infarto y las cataratas en los ojos por su contenido de vitaminas C, E y carotenos, especialmente alto en las hojas más externas. Así que, ¡A comer lechuga!









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