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Los costosos viajes de Obama: Demasiado bueno para cerciorarse

Publicado por en Nov 23rd, 2010 Puedes saltar al final y dejar un comentario.

El Presidente estadounidense Barack Obama junto a su esposa, Michelle.

Thomas L. Friedman
The New York Times/Siglo21


El 4 de noviembre, Anderson Cooper le hizo un favor al país. Diestramente, deconstruyó en su programa por CNN el falso rumor de que el viaje del Presidente Barack Obama a Asia costaría 200 millones de dólares al día. Esta fue una “historia” importante. Puso de relieve justamente el grado hasta el cual Mark Twain estaba adelantado a su tiempo cuando dijo, un siglo antes de Internet: “Una mentira puede viajar a medio mundo de distancia mientras la verdad aún se está poniendo los zapatos”. Pero también demostró que existe un antídoto para el periodismo malicioso; y es el buen periodismo.

Representante republicana de Minnesota, Michele Bachmann.

En caso que se lo hayan perdido, circuló una historia en Internet en la víspera del viaje de Obama en la que se afirmó que le costaría 200 millones de dólares al día al contribuyente fiscal de Estados Unidos; aproximadamente 2,000 millones de dólares por todo el viaje. Cooper dijo haberse sentido obligado a revisar eso ya que la noche anterior había tenido a la representante republicana de Minnesota, Michele Bachmann, quien también es una de las favoritas del movimiento del Tea Party, en su programa y le había preguntado dónde exactamente harían recortes los republicanos en el presupuesto.

En vez de ofrecer detalles específicos, Bachmann aprovechó su tiempo al aire para inyectar una historia apócrifa a la corriente popular. Respondió: “Creo que sabemos que apenas en uno o dos días el presidente de Estados Unidos estará saliendo de viaje a India, mismo que se estima le costará a los contribuyentes 200 millones de dólares al día. Está llevando consigo a 2,000 personas. Estará alquilando 870 habitaciones en India, y hablamos de habitaciones en hoteles de cinco estrellas en el Hotel Taj Majal Palace. Esto, precisamente, es el gasto excesivo”.

A la noche siguiente, Cooper explicó que se sentía obligado a rastrear el origen de la fuente de dicha historia, ya que alguien había utilizado a su programa para ponerla a circular. Su investigación, dijo, arrojó que se había originado en una cita de “un presunto funcionario de una provincia india”, del estado de
Maharashtra, “de la cual informó la Press Trust de India, su equivalente de las agencias AP o Reuters. Digo presunto funcionario de una provincia”, agregó Cooper, “porque no tenemos idea de quién sea esa persona, no nos dio nombre”.

Es difícil que se vuelva más endeble que un prominente funcionario indio cuyo nombre no se mencionó, de Maharashtra, hablando del costo de un viaje al Asia por parte del Presidente estadounidense.

“Fue una cita anónima”, dijo Cooper. “Algún reportero en India escribió este artículo con esta figura en él. No se ofreció prueba alguna; ni hubo reportajes de seguimiento. Ahora bien, se pensaría que si una integrante del Congreso fuera a usar esta cifra como un hecho, querría asegurarse de que fuera precisa, ¿cierto? Sin embargo, no se ha dado algún reportaje posterior con respecto a esta historia india. El artículo indio fue captado por el The Drudge Report y otros sitios en línea, abriéndose paso rápidamente hasta programas conservadores de entrevistas por radio”.

Después, Cooper mostró los siguientes fragmentos: Rush Limbaugh hablando sobre el viaje de Obama: “En dos días a partir de ahora, él estará en India a un costo de 200 millones de dólares diarios”. Después, Glenn Beck, en su programa radial, dijo: “¿Alguna han visto al presidente yendo a unas vacaciones en las que se necesitaran 34 acorazados, 2,000 millones de dólares; 2,000 millones de dólares, 34 acorazados? Estamos enviando el que está viajando con 3,000 personas”. En la versión de Beck, la visita oficial de estado del presidente estadounidense se convirtió en “unas vacaciones” acompañado de una décima parte de la Armada estadounidense. Lo mismo Michael Savage, el anfitrión conservador de la radio, quien dijo: “¿200 millones de dólares?” Doscientos millones de dólares diarios en seguridad y otros aspectos de esta visita con increíbles tintes realistas; 3,000 personas, incluidos agentes del Servicio Secreto’’.

Después, Cooper agregó: “Una vez más, al parecer nadie se preocupó por revisar los hechos. Por razones de seguridad, la Casa Blanca no ofrece comentarios sobre la logística de los viajes presidenciales, pero hicieron una excepción esta vez. Más tarde citó a Robert Gibbs, el secretario de prensa de la Casa Blanca, cuando dijo: “No voy a ahondar en cuánto cuesta proteger al presidente, ((pero este viaje)) es comparable a cuando el Presidente Clinton y el Presidente Bush viajaban al extranjero. Este viaje no cuesta 200 millones de dólares al día”. Geoff
Morrell, el secretario de prensa del Pentágono, dijo: “Esta vez me tomaré la libertad de descartarlo como una absurdidad total, esta noción de que, de alguna manera, estamos destacando 10% de la Armada y aproximadamente 34 embarcaciones y un portaaviones a fin de apoyar el viaje del presidente a Asia. Eso simplemente es cómico. No se está haciendo nada cercano a eso”.

De manera similar Cooper destacó que, con base en la Oficina Congresual del Presupuesto, la totalidad del esfuerzo bélico en Afganistán estaba costando aproximadamente 190 millones de dólares al día y que el viaje del Presidente Bill Clinton al África en 1998 ­ con 1,300 personas y casi de la misma duración, costó “aproximadamente 5.2 millones de dólares al día”, informó la Oficina de Transparencia Gubernamental, ya ajustado por la inflación.

Cuando figuras públicas con un gran número de seguidores se sienten con la libertad de decir cualquier cosa, sin comprobar los hechos, tenemos un problema. Se vuelve imposible que una democracia piense de manera inteligente con respecto a los grandes temas ­ reducción del déficit, cuidado de salud, impuestos, energía/clima ­, ya no digamos que actúe al respecto. Los hechos, opiniones y fabricaciones meramente se entremezclan. Sin embargo, los promotores del miedo que dominan en gran medida nuestro debate público actualmente no van a desaparecer, y tampoco Internet. Todo lo que podemos esperar es que más gente haga lo que Cooper hizo, para que cuando la siguiente mentira loca corra alrededor del mundo, el primer instinto de la gente sea ponerla en duda, no repetirla.

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