BOSTON, MA. A pesar de los esfuerzos que por los últimos diez años ha hecho Massachusetts para obligar por ley el retiro de toda publicidad de productos del tabaco a mil pies de las escuelas y lugares de recreo, los barrios pobres del Estado, compuestos en su mayoría por hispanos y negros, siguen siendo el “blanco perfecto” de la industria tabacalera para colocar su publicidad.
A pesar de la frustración que han sufrido las autoridades y los grupos contrarios al tabaquismo, provocado por el poder de la industria tabacalera para lograr imponerse a toda intención legal dirigida a bloquear su publicidad, se espera que ahora, facultada por el Congreso para regular a las compañías de tabaco, la Comisión Federal de Food and Drug Administration (FDA) tomará las medidas que pongan freno a la publicidad de esa industria.
En lo que respecta a Boston y otras ciudades de Massachusetts con densa población de bajos ingresos, como son los barrios compuestos por hispanos y negros, la publicidad de los cigarrillos colocada en tiendas que sirven las 24 horas, bodegas, gasolineras y otros establecimientos que expenden esos productos, se hace cada vez más notoria.
Los grupos de presión contra la industria del tabaco sostienen que esa insistente publicidad en todo tipo de escaparate, cada vez más jóvenes del Estado pasan a las filas de los fumadores, lo que deja establecido que de nada ha valido haber conseguido el retiro de los anuncios en la radio y la televisión.
Indican que el retiro de la publicidad de cigarrillos de la radio y la televisión, ahora esos establecimientos y toda clase de escaparate a los que tienen acceso, se han convertido en los últimos bastiones de la industria tabacalera.
Precisan que la presencia continuada de los anuncios en esos lugares, es un testimonio de la profundidad alcanzada por los fabricantes de cigarrillos y su incidencia en las comunidades más pobres, donde los comerciantes afirman que representantes de la empresa, muchas veces, se presentan personalmente a colocar los anuncios exteriores en sus tiendas.
“La publicidad del tabaco sigue viva y bien’’, declaró el doctor Michael Siegel, un especialista en control del tabaco en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, quien destaca que “Hay una percepción generalizada de que de alguna manera la publicidad del tabaco se ha ido, que ha sido eliminada, que no hay que preocuparse por esto, pero eso no es cierto’’.
Las marcas más notorias por su presencia en diversas áreas son Newport, Marlboro y Pall Mall, cuyos anuncios son colocados en algunas áreas hasta en los postes del tendido eléctrico, ventanas de las tiendas Conveniencia, gasolineras, bodegas.
Una historia en The Boston Globe atribuye a un representante de la fábrica Philip Morris, en Estados Unidos, la defensa de los anuncios en los escaparates, citando los derechos de la libertad de expresión bajo la Primera Enmienda.
“Los consumidores adultos tienen un interés protegido por la Constitución en la recepción de las comunicaciones de los minoristas y fabricantes, así como nosotros, Philip Morris en Estados Unidos, tiene el derecho como un fabricante de comunicar información a los consumidores sobre nuestros productos”, declaró David Sutton, portavoz de la compañía.
En el caso de Massachusetts, lo han puesto a esperar los resultados que tiene una campaña que se ha iniciado en Nueva York en la que se denuncia la incidencia de los anuncios gráficos de cigarrillos que se colocan en las cajas registradoras de los establecimientos.
La propuesta de Massachusetts a la (FDA) ha sido puesta en espera, a pesar de los argumentos de que esa publicidad es un desafío legal y los peligros del tabaquismo que encierra para los jóvenes.
Por ejemplo, en la tienda de variedades Sandy, muy cerca de las calles Washington y Dakota, en Boston, los vendedores de tabaco colocan sus carteles publicitarios cada pocas semanas, según declaró Arelis Villa, quien, junto a su esposo, ha sido propietaria de la tienda desde hace casi 14 años. Allí hay colocados en la fachada tres carteles en los que se destacan los anuncios de Newport, Maverick American Quality y USA Gold.
“No tiene sentido’’ manifestó Villa, moviendo lentamente la cabeza, y destacando que “El gobierno afirma que no quiere que los menores fumen, que es peligroso, y no entiendo por qué dejan que las empresas hagan un montón de publicidad para convencer a la gente a fumar’’.
De acuerdo a las conclusiones a que han arribado los investigadores, en 2003 y 2004 aproximadamente 4 de cada 10 dólares gastados en la comercialización del tabaco fue invertido en la publicidad de las tiendas, mediante el pago de espacios a los propietarios para colocar los anuncios.
“No es ningún secreto que los dólares de publicidad están desproporcionadamente pasando a los barrios más pobres, dicen los investigadores, según lo que revelan los estudios de los últimos 15 años.
En la investigación más reciente de Harvard, los investigadores de la salud encontraron, por ejemplo, que las tiendas que venden cigarrillos en Dorchester fueron significativamente más propensas a tener publicidad en sus establecimientos, en los más de los casos muchos más grandes en tamaño que las tiendas iguales minoristas de Brookline.
Asimismo, los investigadores encontraron que entre noviembre de 2007 a febrero de 2008, las tiendas en Dorchester tenían más probabilidades de hacer publicidad de los precios y donde los precios eran más bajos que en Brookline.
El estudio reveló que en el área de Dorchester el ingreso familiar promedio era de $38,203; el 18 por ciento de los adultos fuma regularmente, mientras que en Brookline, donde el ingreso promedio era de 92,993 dólares, la tasa de tabaquismo fue sólo el 6.5 por ciento.
“¿Esta comercialización dirigida demuestra la existencia de comunidades desfavorecidas? Es evidente’’, dijo Greg Connolly, uno de los autores del estudio de Harvard que aparece en el American Journal of Health Promotion.
“¿Existe una obligación moral y económica para intervenir? Sí. Nosotros no estamos mostrando la dignidad y el respeto de las personas de bajos ingresos en Boston’’.
Tanto Boston y Brookline tienen normas que prohíben cubrir con publicidad más de un 30 por ciento de una ventana del establecimiento comercial, con una guía de diseño que limita la publicidad de una marca específica, aunque un funcionario de planificación, dijo que la regla rara vez se aplica.
Se recuerda que Brookline fue el primer municipio de Massachusetts en imponer una prohibición de fumar en restaurantes y bares.
Igual, el director de Salud, Alan Balsam, dijo que la ausencia de anuncios de tabaco es más un reflejo de la actitud de su pueblo hacia el consumo que un reconocimiento de las normas de zonificación en cuanto al cigarrillo.








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