Son muchos los sectores que de alguna manera inciden en el día a día de la ciudad de Lawrence y que han advertido sobre las deplorables condiciones en que ha quedado la seguridad de sus ciudadanos.
Todo el que vive en esta ciudad, ya como simple ciudadano o aquellos que además de residencia tienen inversiones, han expresado sus preocupaciones.
Claro, la diferencia está en quiénes lo hacen con la intención de contribuir al entendimiento de una situación financieramente crítica, y los que en cambio buscan pescar en río revuelto con propósitos evidentemente malsanos y deliberadamente perversos.
¿Quién en Lawrence no sabe lo que han implicado para la seguridad pública los recortes sufridos en áreas tan sensitivas como la policía, bomberos y educación?
¿Conocen todos los residentes de Lawrence, inversionistas o no, quiénes son los verdaderos responsables de la penosa situación en que se encuentra la economía de la ciudad, y con ella la seguridad pública?
¿Han hecho esos críticos, manipuladores de una realidad tangible, algún esfuerzo en hacer entender con claridad meridiana por qué aquellas lluvias nos dejaron estos lodos?
¿Por qué en vez de andar indisponiendo a instituciones de bomberos vecinas que en el fin de semana tuvieron el altruista gesto de venir en auxilio de Lawrence, no se plantean soluciones a la altura de la realidad económica que vive la ciudad?
Es cierto que no todo el mundo tiene que estar de acuerdo con la manera en que la presente administración de la ciudad de Lawrence, encabezada por el alcalde William Lantigua, ha manejado la situación.
Como es igualmente inaceptable que en medio de una realidad de alguna manera delicada como la que vive la ciudad en materia de seguridad pública, tenga el ciudadano común que indigestarse también con conductas poco apropiadas de ciertos funcionarios municipales.
En esa tesitura, incluso, son muchos los lawrencianos que tienen al mismo alcalde Lantigua, de quien nosotros mismos como medio de comunicación nos sentimos en el deber y responsabilidad de quejarnos, por la negativa del ejecutivo municipal a responder llamadas o intentos de entrevistas sobre temas de actualidad y que importan a la población.
Las actitudes petulantes, arrogantes y prepotentes no son de buen gusto, cuando la situación lo que reclama son comportamientos de humildad y de concertación colectiva con el contribuyente, los medios de comunicación y todos los sectores que de alguna manera puedan incidir en el devenir de Lawrence.
Claro, pero eso no nos da derecho –a nosotros ni a nadie– a pretender irresponsablemente atribuir a la presente administración, y con ella al alcalde Lantigua, culpabilidad alguna por el descalabro de las finanzas de la ciudad.
Aquí nadie puede hacerse el pendejo. Nadie puede creernos tan ingenuos como para esperar el silencio por respuesta a sus desacertados y mal intencionados juicios –dirigidos de manera desaprensiva– a liberar de responsabilidad a lo que en el pasado reciente desfalcaron a Lawrence y ahora pretenden buscar culpables en otras latitudes. Incluso aquellos que con su silencio se hicieron cómplices por omisión.
¡No, señores! Tratemos de que el relajo sea con orden. Lo que sucedió en Lawrence en el fin de semana con respecto a los incendios podría seguir ocurriendo, porque se hace notorio –hasta pruebas en contrario– que la alarma y petición de ayuda se extremó.
Muy bien lo dijo el jefe de Bomberos de la ciudad de Danvers, Massachusetts: “Si no me equivoco, usted cubre una ciudad de 80.000 con tres bombas y una escalera”. Entiéndase que, de ninguna manera estamos tratando de justificar el problema de falta de bomberos.
Sino que llama poderosamente la atención y despierta suspicacias la cantidad de bomberos de fuera que vino en auxilio de los de Lawrence. Lo menos que se podía pensar es que la ciudad se estaba quemando totalmente. Apenas tres incendios en un fin de semana, entre ellos un edificio abandonado.
¿Justifica ello la presencia en Lawrence de 12 unidades de bomberos de igual número de comunidades vecinas?
Nueva vez insistimos en que el problema de la seguridad pública de Lawrence no es el mejor, pero igual consideramos que la nota se ha estado exagerando.








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