Siglo21.com Ninos del Siglo.com Siglo21.com Siglo21.com Web Market Siglo21.com LawrenceVale.com

EDITORIAL: ¿Hasta dónde pretenderán llegar?

Publicado por en Aug 19th, 2010 Puedes saltar al final y dejar un comentario.

La interrogante del título es lo menos que puede preguntarse todo ciudadano de Estados Unidos  –nacido o naturalizado– cuando se escucha por dónde ha sido enrumbada la discusión acerca de la inmigración indocumentada.

Es evidente que buscando de manera irresponsable desviar, o secuestrar el debate serio acerca del tema, la derecha recalcitrante de este país anda desesperadamente dando palos a ciegas. Lanzando estridentes, irracionales y xenofóbicas propuestas que de pronto se vuelven atentatorias a la esencia misma del derecho ciudadano establecido en la Constitución estadounidense.

El más reciente mamotreto reclamo que ha planteado esa derecha social y políticamente intoxicada tiene la intención -basado en un patriotismo trasnochado y nauseabundo desconocer la existencia de la Enmienda 14 de la Constitución estadounidense que tajantemente establece que “todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sometidas a su jurisdicción son ciudadanos de los Estados Unidos y del Estado en que residen”.

Incluso se han atrevido a plantear que la Constitución debe modificarse para evitar que los niños nacidos en Estados Unidos “hijos de inmigrantes indocumentados” obtengan la ciudadanía de manera automática como la reciben todos los nacidos en esta nación.

Pero ¿qué se han llegado a creer? Sería interesante que estos señores que tan ardiente y desenfrenadamente planean esta barbaridad, miraran un poquito “no mucho”, hacia atrás, se buscaran uno al otro detrás de sus orejas, y entonces podrán encontrarse con su pasado. Un pasado muchas veces irremediablemente doloroso para buena parte de sus antepasados.

Pero aún más: ¿sabe la mayoría de ellos de sus orígenes? Se quiere de manera descarada desconocer que este es el continente americano y que -a regañadientes o no- somos americanos de origen.

Muy bien lo dijo en una ocasión el presidente Bill Clinton, cuando refería que los xenofóbicos debían entender que esta es una nación de inmigrantes. Claro, le faltó dejar establecido que hay unos que vienen de más lejos que otros, y ésos, precisamente son los que pretenden sacar de aquí a los que encontraron.

El planteamiento no pretende ser una tesis de grado acerca de los derechos ciudadanos que corresponde a cada quien, sino más bien un ensayo para que los que tienen ojos para ver y oídos para oír, lo hagan y entiendan esa realidad.

El sólo hecho de escuchar la sugerencia de que se modifique la Constitución para que se evite lo que ellos mismos denominan como “niños anclas” que terminan legalizando la situación migratoria de sus padres, resulta penoso, lastimero y vergonzoso.

Es una prueba fehaciente de la profunda y enfermiza xenofobia que llevan arraigada estos infelices, agobiados por la miseria humana, que con sus pronunciamientos no hacen más que poner a los Estados Unidos al borde de la legalización del apartheid.

Ninguno de estos argumentos es válido. Por ello seguimos insistiendo en que la gran mayoría de los inmigrantes indocumentados vienen a este país en busca de oportunidades, al igual que lo han hecho generaciones de inmigrantes de todas las latitudes y en todos los tiempos.

Más que estar planteando necedades como solución al problema de la inmigración indocumentada, lo que se debe proporcionar es un camino a la ciudadanía que beneficie a quienes han estado en el país de manera respetuosa de la ley y como miembros productivos de la sociedad.

Lo que estamos diciendo es que cambiar la Constitución no es ni debe ser parte de la solución. Debe guardarse respeto por la motivación que hubo para crear la Enmienda 14 de la Carta Magna. Fue el mecanismo jurídico que logró resarcir aquella monstruosa resolución del Tribunal Supremo que determinó que los esclavos y sus hijos nacidos en Estados Unidos no eran ciudadanos de este país. ¿Quieren regresarnos al pasado?

Quienes han asumido el papel de represores con patente de corso deben asimilar que desde su creación, la Enmienda 14 ha sido interpretada con amplitud para que nadie ose arrebatarle las facultades y responsabilidades de la ciudadanía que corresponde a todos los nacidos en territorio de Estados Unidos.

Y quédeles claro que esas facultades están garantizadas independientemente de la raza, la fe, las circunstancias económicas o la situación legal de los padres.

Es por eso que consideramos más que razonable que ahora ni nunca debe tener validez la pretensión de que este país de inmigrantes sea empujado ahora a renunciar a ese noble legado que tanto lo engrandece.

Deja un comentario

Galería de Fotos


© 2012 Siglo21, Inc