Me preguntó alguien, luego reformuló la pregunta y entonces la enmendó, preguntando de nuevo: ¿Qué ventaja tiene el pretender ser bueno?
Desde el punto de vista de la convicción religiosa, ser bueno es una aspiración que nunca llega a cumplirse en su totalidad. Nuestra naturaleza, nuestro origen primero, es la maldad, es la carne, es la debilidad ante lo meramente material. Fue ese primer pecado que hizo traspasar a todos la condición de maldad. El mismo libro sagrado habla de que “Ninguno hay bueno sino uno: Dios”, Mateo 19:17.
El ser bueno es relativo, ¿bueno para qué? ¿Bueno para quién? ¿Bueno sobre la base de qué? Pretender ser bueno, repito es una aspiración de todo ser consciente que haya crecido sobre la base de una educación de amor a Dios y al prójimo. Aquel o aquella que haya sido formado(a) bajo los conocimientos de la enseñanza, de las buenas costumbres, de la justicia, en una cultura de amor y paz, tendrá en su interior esa semilla o esa voz interior que le dirá cuándo algo es de buen proceder o cuándo no.
Por diversas razones o particulares circunstancias enfocará de una u otra manera la orientación de lo bueno y de lo malo, tendrá por así describirlo, su privada escala de valores. Es Isaías 5:20 la Biblia dice: ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
Muchos de nosotros nos sentimos mal al ver que personas cometen acciones o tienen un mal comportamiento y nada ocurre, no vemos las consecuencias inmediatas y nos asalta la duda, y hasta nos preguntamos si vale el esfuerzo actuar bien, si merece la pena proceder correctamente. A veces no medimos consecuencias y en nuestra naturaleza pensamos que una vez se comete una infracción, el castigo debe ser de inmediato, la justicia debe actuar indefectiblemente y de manera automática.
Toma tiempo adaptarse a pensar que tanto la justicia divina como la de este mundo ponen su tiempo en una balanza el proceder de algunos.
Cuando alguien comete una infracción grave, cuantiosa gente muchas veces exclama: ¡Fue que no tuvo formación, no le dieron educación cuando pequeño(a)! Y muchos piensan que el medio, el ambiente en que se crió o se formó influyó para que ese ser actuara de esta o tal manera. Entre los psicólogos habrá más de una teoría al respecto, y nosotros como inexpertos en el tema, solo nos queda asirnos de lo que la palabra de Dios nos indica… “El que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”, Santiago 4:17. Entonces del texto se desprende que nosotros de por sí no somos buenos, pero sabemos hacer ‘cosas buenas’. Entonces de eso se trata, de hacer cosas buenas sin pretender ser buenos, sin pretender reconocimiento o galardón por hacerlas, simplemente hacerlas y sentirnos que al hacer cosas buenas estamos respetando a Dios y negando la condición de maldad inherente en nosotros.
Si me preguntaran si es una ventaja ser bueno, dijera como alguna vez expresó Facundo Cabral: “Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, fueran buenos aunque sea por negocio”.









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Ser “bueno”, es ser raro, anormal, sospechoso y de desconfiar. Mi experiencia personal, me sugiere que hay muchas personas buenas, es decir de gran corazón. Aveces equivocados, pero buenos. Aunque vivimos en un mundo de “malos” los “buenos” brillan como las estrellas, pequeñas, pero alumbran el Universo.
Fe de errata: ¨Cuando alguien comete una infracción grave, el común de la gente muchas veces exclama..¨